Comentario de Texto

Estructura

  1. Introducción
  2. Tema/Tesis
  3. Resumen
  4. Estructura (párrafos, líneas)
  5. Argumentación
  6. Tipo de estructura (analizante, sintetizante, encuadrada)

Tipos de argumentos

Autoridad: se acude a un experto o a una persona reconocida.

Calidad: se valora lo bueno frente a lo abundante.

Cantidad: lo que la mayoría piensa o hace (el sentido común).

Estético: lo bello se valora sobre lo feo.

Existencial: se prefiere lo real, verdadero y posible, frente a lo inexistente, falso e imposible.

Experiencia personal: lo visto y lo vivido personalmente.

De datos: basado en pruebas contables (números).

Hedonista: necesidad de vivir (carpe diem).

Justicia: lo justo debe prevalecer sobre lo injusto.

Moral: las creencias éticas socialmente aceptadas.

Progreso: la novedad y lo original son claves del progreso y son valoradas frente a la tradición

Salud: se valora la saludable y beneficioso frente a lo nocivo y perjudicial.

Salud: se valora la saludable y beneficioso frente a lo nocivo y perjudicial.

Tradición: se valora la tradicón frente a lo nuevo.

Utilidad: se valora lo útil , necesario y eficaz, frente a lo inútil, ineficaz y peligroso.

Ejemplificador: tienen más peso las ideas que van apoyadas con ejemplos

*Los argumentos de Autoridad, Datos, Experiencia Personal y Ejemplificador son los más utilizados

Tipos de estructura

Analizante: la tesis aparece expuesta al principio y tras ella se desarrollan los argumentos que han de servir para probarla.

Sintetizante: la tesis aparece al final como consecuencia de lo que se deriva o deduce de lo anterior.

Encuadrada: la tesis inicial da paso al desarrollo de la argumentación que la ha de probar después vuelve a anunciarse al final del texto.

*En la mayoría de textos la estructura es analizante o sintetizante

Ejemplo

MUTANTES

CONOCÍ a un tipo al que se le estropeó la conexión de Internet y para consolarse del síndrome de abstinencia se vio obligado a alternar con su familia. En la charla descubrió que esas personas que vivían bajo su mismo techo eran buena gente, pero no tanto como para no volverla a abandonar en cuanto regresó la normalidad a la línea de adsl. De lo que no alcanzó a darse cuenta, absorbido como se hallaba por el mundo virtual, es de que sus hijos socializaron con él porque tampoco podían conectarse a la red durante la avería.

La forma en que Internet ha cambiado nuestras vidas en poco más de quince años es el gran debate contemporáneo de la sociología. En general puede decirse que la interconexión global nos ha vuelto más rápidos, más prácticos, más versátiles, más dinámicos y más cosmopolitas, aunque también más vulnerables, más dependientes, más superficiales y más introvertidos. Hasta ahora las patologías digitales, relacionadas siempre con el abuso de las nuevas tecnologías, solían ser, salvo alguna disfunción ocular, de índole psicológica: diversas modalidades de obsesión y otras derivaciones de la dependencia mental. Pero una doctora de Granada acaba de advertir en «The Lancet», revista de referencia médico-científica, sobre la aparición de un específico síndrome traumatológico: la whatsappitis. Una inflamación de muñecas y pulgares provocada por el tecleo continuado del teléfono móvil en el uso frenético de la mensajería instantánea.

La paciente-piloto –que no era adolescente: tenía 34 años y estaba embarazada– había pasado seis horas ininterrumpidas contestando mensajes de felicitación navideña, una de las manifestaciones más paroxísticas de la rampante banalidad cibernética que ha logrado crear un protocolo de obligaciones sociales capaz de provocar angustia por saturación. La compulsiva práctica digital –en sentido literal y asimilado– le provocó a la estajanovista chateadora una tendinitis en ambas manos. Una golondrina no hace verano, pero el consejo de redacción de «Lancet» ha estimado el caso lo bastante significativo para ocuparse de él en sus sesudas páginas, si bien tampoco resulta descartable que los sabios de la prestigiosa publicación se hallen ellos mismos bajo el influjo novelero de la moda sensacionalista. Sabido es que el órgano crea la función, principio desde el que la sociedad de la comunicación ha inventado una artificial demanda de rutinas precipitadas, conversaciones prescindibles, lenguajes sincopados y hábitos triviales; la novedad consiste en que tal vez la fisiología esté invirtiendo las premisas para adaptar los mecanismos biológicos a esta emergente hiperactividad sobrevenida. Acaso estemos en puertas de una mutación físico-funcional en cuya fase última los niños nacerán con el cerebro digitalizado y los dedos adaptados para mejor deslizarse por las pantallas. En ese momento los ingenieros cambiarán el diseño de sus sofisticados dispositivos y los fabricarán directamente capaces de activarse bajo el resorte de la más limpia, desnuda y pura nada.

Ignacio Camacho: ABC, 28 de marzo de 2014.

Puedes ver un ejemplo de como de como resolver este comenetario aquí. Recuerda que no es la única ni la mejor forma de hacerlo.

Morfología

Modelos

Nacionalista: el adjetivo calificativo "nacionalista" está formado por el lexema nación-, el morfema derivativo sufijo -al- que forma el adjetivo nacional a partir del sustantivo nación y significa "relativo o perteneciente a" y el morfema derivativo -ista que significa "partidario de" que forma junto con -al- una cadena de sufijos.

Pensar: el infinitivo "pensar" está formado por el lexema pens-, la vocal temática -a- y el morfema derivativo sufijo -r que indica acción. Es una palabra derivada.

Pensando: el gerundio "pensando" está formado por el lexema pens-, la vocal temática -a- y el morfema derivativo sufijo -ndo que indica acción en desarrollo. Es una palabra derivada.

Pensado: el participio "pensado" está formado por el lexema pens-, la vocal temática -a- y el morfema derivativo -do que expresa acción acabada. Es una palabra derivada.

Democracia: el sustantivo "democracia" está formado por el lexema culto demo- que significa pueblo y el lexema culto -cracia que significa gobierno. Es una palabra compuesta.

Amabas: es la segunda persona del singular del pretérito imperfecto de indicativo del verbo amar. Voz activa y aspecto imperfectivo. Está formado por el lexema am-, la vocal temática -a-, el morfema flexivo -ba- que indica el tiempo, el aspecto y el modo y el morfema flexivo -s que nos informa sobre la persona y el número.

He amado: es la primera persona del singular del pretérito perfecto compuesto de indicativo del verbo amar. Voz activa y aspecto perfectivo. Está formado por el morfema flexivo he- que nos indica el número la persona, el tiempo y el modo; el lexema -am-, la vocal temática -a- y el morfema flexivo de aspecto -do.

Soy amado: primera persona del singular del presente de indicativo del verbo amar. Voz pasiva y aspecto perfectivo. Está formado por el morfema flexivo soy- que indica el número la persona el tiempo y el modo; el lexema -am-, la vocal temática -a- y el morfema flexivo de aspecto -do.

He sido amado: es la primera persona del singular del pretérito perfecto de indicativo del verbo amar. Voz pasiva y aspecto perfectivo. Está formado por el morfema flexivo he- que indica el número la persona, el tiempo y el modo; el participio sido que nos da la voz, el lexema -am-, la vocal temática -a- y el morfema flexivo de modo -do.

Tengo que amar: es una perifrasis modal de obligación. Está formada por el verbo auxiliar tengo que aporta la información gramatical de número persona tiempo y modo el nexo "que" y el infinitivo amar que nos da el significado léxico.

Palabras para practicar

  1. Felices
  2. Parpadear
  3. Descalzar
  4. Subcampeonas
  5. Pedalear
  6. Sanísima
  7. Apalabrar
  8. Traspapaelar
  9. Inalámbrico
  10. Desangelado
  11. Anidar
  12. Trasnochar
  13. Incoloras
  14. Antibelicista
  15. Sensibilidad
  16. Aninaturales
  17. Ílicito
  18. Explicable
  19. Socorristas
  20. Acordonar
  21. Infranqueable
  22. Enfrascarse
  23. Reconocian
  24. Promoverán
  25. Desmotivarán
  26. Disculparias
  27. Inculpaban
  28. Habían Reconocido
  29. Reproduciremos
  30. Despistariamos
  31. Alargasen
  32. Repeinaros
  33. Haya Convenido
  34. Despistabamos
  35. Hubieran Prometido
  36. Suelen Hablar
  37. Hubieran Promovido
  38. Era Amado
  39. Haya Sido Amado
  40. Encapricharse
  41. Desbocarse
  42. Embelleciendo
  43. Embellecido
  44. Reabastecerian
  45. Desesperante
  46. Enorgullecer
  47. Imparables
  48. Interceder
  49. Entresacarán
  50. Intercediendo
  51. Habré Apalabrado
  52. Había Sido Consolado
  53. Recogían
  54. Misterioso
  55. Juerguista

Literatura

Miguel Hernández

TEMA 1. Trayectoria poética de Miguel Hernández: La evolución de su poesía

Miguel Hernández está considerado como el poeta más importante de su momento y uno de los mejores del siglo XX. A la hora de ubicar al poeta perteneciente como a un grupo poético se pueden señalar dos tendencias: la generación del 27 y la generación del 36.

Con los poetas del 27 coincide, Miguel Hernández, por las técnicas surrealistas y la poesía pura así como por el neopopularismo.

Con los poetas del 36 comparte los versos de temática religiosa y de ciertos motivos inspiradores como los familiares, el amor y la muerte.

En la obra literaria de Miguel Hernández se pueden apreciar varias etapas: la etapa de la poesía pura, la etapa de la poesía neorromántica, la etapa de la literatura de guerra y la etapa de la exploración interior.

En la etapa de la poesía pura se encuentra a su libro Perito en lunas. Los poemas describen objetos sencillos y la naturaleza de la vida cotidiana. El nexo común que da unidad al libro es la metáfora lunar: todos los objetos son descritos por su parecido con la luna y las fases lunares.

La etapa de la poesía neorromántica está centrada en el amor y se cristaliza en El rayo que no cesa. Supone adentrase en una angustia que se liga al sentimiento amoroso, pero que no se reduce a él, sino que lo trasciende en forma de angustia metafísica y trascendental. La pena dependería no del amor sino de su no realización, al contenerse el deseo erótico por una moral estrecha.

Durante la etapa de la literatura de guerra, Miguel Hernández, convierte la poesía en arma de combate. La literatura se convierte en instrumento útil para mantener la moral del soldado, para adoctrinarlo a propósito de la causa por la que lucha, e incluso para cultivar su sensibilidad estética. A esta responden las obras Viento del pueblo y El hombre acecha. En su última etapa, la etapa de la exploración interior, se encuentra Cancionero y romancero de ausencias. Esta fue escrita en la cárcel, donde paso Miguel Hernández sus últimos años tras la derrota del bando republicano, en el que él había combatido. Se testimonia la ausencia de todo, o por lo menos todo lo puede dar sentido profundo a la vida: la libertad y el contacto con los paisajes y los seres queridos.

Como vemos la trayectoria poética de Miguel Hernández está profundamente vinculada a su agitada biografía. Ha servido de modelo para muchos poetas y al leer su obra se aprecia a la persona que brilla por encima de sus textos. La poesía de este gran escritor sintetiza lo peculiar de la juventud: apasionada, emprendedora e idealista. Es un poeta para espíritus jóvenes y combatientes.

“La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende”

[466 palabras]

TEMA 2. Tradición y vanguardia en la poesía de Miguel Hernández

Miguel Hernández está considerado como el poeta más importante de su momento y uno de los mejores del siglo XX. Aunque pertenece cronológicamente a la Generación del 36, hay varios factores que lo relacionan estrechamente con la del 27. El más importante es la fusión de tradición e innovación en su obra, fruto de la temprana lectura de los clásicos españoles y la influencia de las vanguardias.

Las primeras influencias de Miguel Hernández fueron las lecturas de las obras clásicas. Desde muy joven conoció a autores clásicos españoles como Garcilaso, Quevedo, Lope de Vega y Góngora. El gongorismo fue una influencia muy temprana: en Perito en lunas, su primera obra, ya se aprecia. En El rayo que no cesa, se aprecia la fusión de surrealismo y tradición. La pureza, desnudez e inmediatez de Bécquer influyó igualmente en Cancionero y romancero de ausencias.

Otra de las influencias de la poesía hernadiana es el neopopularismo. Desde el Barroco es frecuente encontrar la versión culta de las formas populares del romancero y el cancionero tradicionales. Miguel Hernández emplea esta tendencia en Viento del pueblo. En esta obra usa formas regulares tradicionales para manifestar su entusiasmo combativo y llegar al pueblo. Con Cancionero y romancero de ausencias las formas poéticas reflejan el dolor y la desolación, ciñéndose a los escuetos esquemas de la canción tradicional o de las formas romanceriles.

En las primeras composiciones de Miguel Hernández se aprecia el romanticismo y el modernismo, cuyo padre fue Rubén Darío. Pieza clave en la renovación de la poesía española moderna.

Como ya se ha señalado, Miguel Hernández, puede considerarse autor de la Generación del 27, como pone de manifiesto que en su obra se aprecien las mismas etapas que en los poetas de esa generación.

La primera etapa es la deshumanización del arte pero sin llevar esta a sus límites. El vínculo humano sigue presente en sus obras. En Perito en lunas se aprecia la influencia de un vanguardismo. Este influjo, al estar matizado por la sensualidad levantina reflejada en el paisaje, hace que la poesía no pierda el contacto con la realidad.

La segunda etapa es la rehumanización del arte marcada por la llegada, en los años treinta, de una nueva vanguardia humanizadora, que supondrá una renovación de la imagen poética y una reivindicación de la poesía impura: el surrealismo. Este movimiento produce una “rehumanización del arte”. En la poesía hernadiana, esta rehumanización, se produce en El rayo que no cesa. En este libro se funde la poesía impura y la metáfora surrealista con la tradición española. En Viento del pueblo se plasma con mayor evidencia el giro hacia la poesía impura, se trata de una poesía comprometida y combativa. Pero es en El hombre acecha donde se confirma esta tendencia.

Por lo tanto se puede afirmar que en la poesía de Miguel Hernández se produce una simbiosis de tradición y vanguardia. El predominio de una u otra influencia viene determinado por la evolución del artista y las necesidades expresivas de cada etapa, que lo llevaron por un camino en el que el punto de partida y de retorno es la poesía tradicional, y el trayecto una recopilación de todas las tendencia poéticas del momento.

[531 palabras]

TEMA 3. El compromiso social y político en la poesía de Miguel Hernández

Miguel Hernández es un poeta muy comprometido con la realidad política y social de su época. Su preocupación por la realidad contemporánea se deja traslucir en sus poemas.

El estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 lo obliga a dar el paso al compromiso político. Se incorpora como voluntario en el bando republicano. En el frente seguirá escribiendo poemas. Esta poesía quedará recogida en Viento del pueblo. Esta obra demuestra que Miguel Hernández comprende el poder transformador de la palabra: su función social y política. La poesía de esta etapa es una poesía comprometida, una poesía de guerra y denuncia y una poesía de solidaridad con el pueblo oprimido. La poesía se convierte en arma de combate y el poeta asume una función profética. Su voz se alza para para proclamar el amor a la patria, para educar a los suyos en la lucha por la libertad y la justicia y para increpar a los opresores.

El poeta se identifica con el pueblo y se convierte en intérprete de sus desdichas. Hay en él un entusiasmo por su lucha que le hace sentir la victoria y anunciarla proféticamente de la mano del hijo que espera, pero siempre con el ansia de la guerra acabe para dejar de ser soldado y volver a ser solo esposo.

Los temas que trata en esta época son diversos. Por una parte se lamenta por las víctimas de los opresores. Por otra está la reivindicación social, identificándose íntimamente y solidariamente con las víctimas de la explotación contra la que se está luchando. Por último, está la maldición a los enemigos, opresores y explotadores. Frente a la exaltación del heroísmo de los que luchan por la libertad. Denigra e insulta a los cobardes que tiranizan al pueblo.

El optimismo de Miguel Hernández comienza a diluirse al comprobar la insensibilidad de Europa hacia el drama que se vive en es España esto, junto al cruento al cruento espectáculo de una guerra que se dilata, le provoca una profunda depresión. Comienza así a escribir su segundo libro de guerra: El hombre acecha. Los acontecimientos de la guerra (miles de muertos y heridos) le provocan un el desaliento ante la cruel realidad. Su postura se radicaliza. La crítica a los enemigos se extiende al hombre en general, como se aprecia en el título del poemario: el autor ya no se siente identificado con el pueblo, sino acosado por el hombre, y la condición humana aparece como una fuerza amenazante.

Al acabar la guerra Miguel Hernández es detenido. En la cárcel escribe Cancionero y romancero de ausencias. Se trata de un libro unitario pero inconcluso. Con él Miguel Hernández alcanza la madurez poética. Se trata de una poesía íntima y desgarrada, de un tono trágico con el que aborda los temas más obsesionantes de su mundo lírico: el amor, la vida y la muerte ("sus tres heridas").

Miguel Hernández ha servido de modelo para muchos poetas y al leer su obra se aprecia a la persona que brilla por encima de sus textos. La poesía de este gran escritor sintetiza lo peculiar de la juventud: apasionada, emprendedora e idealista. Es un poeta para espíritus jóvenes y combatientes.

“La juventud siempre empuja,
la juventud siempre vence,
y la salvación de España
de su juventud depende”

[546 palabras]

TEMA 4. Temas Poéticos de Miguel Hernández

a poesía de Miguel Hernández se fundamenta en dos grandes núcleos temáticos: el amor y la naturaleza. Su forma de tratarlos está profundamente vinculada a su biografía.

Miguel Hernández es un poeta muy ligado a la naturaleza: por su origen y circunstancias entra en contacto con ella desde muy joven. La naturaleza, más que un tema, es una constante en la poesía de Miguel Hernández.

En su primer libro de poemas, Perito en lunas, se mantiene tendencia a reflejar una naturaleza embellecida. A partir de su segundo libro, El rayo que no cesa, la naturaleza se convierte en parte sustancial. Algunos elementos naturales adquieren la connotación del deseo amoroso. Lo mismo sucede con los fenómenos atmosféricos que aparecen ligados a la fuerza de los sentimientos.

La poesía hernadiana se nutre también de símbolos del animalario. Se aprecia un paralelismo entre el poeta y el toro de lidia, destacando en ambos el trágico dolor de la muerte y su virilidad. Otro símbolo propio del poeta y de su arraigo en la naturaleza es la tierra. En Viento del pueblo la tierra pasa a ser madre en cuanto a generadora de vida, con lo que sus compatriotas se convierten en hermanos.

El rayo que no cesa es la obra de Miguel Hernández centrada en el tema del amor. El amor es pasión atormentada por el anhelo insatisfecho y unas ansias de posesión frustradas. El amor se encarna en el símbolo trágico del “toro”. La “voz herida” del enamorado ha madurado tiñéndose en tragicismo: el motivo central será el amor vivido como tortura. Sus modelos, tanto los clásicos como los actuales, quedan asumidos y autentificados por su propia vida amorosa: el descubrimiento de su propia vida amorosa, encendida y dolorosa por imposible, el desaliento por la esquivez, el recato y la distancia de la novia y el amor como lejanía platónica inalcanzable.

La pena amorosa se articula en tres tópicos dominantes: la queja dolorida, el desdén de la amada y el amor como muerte. El poeta vive su pasión amorosa como una tortura: la amada aparece siempre inaccesible o esquiva, ante ese desdén, el poeta no duda en expresar su sumisión incondicional.

El agitado ambiente de la República y el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936 arrastran a Miguel Hernández a una poesía de testimonio y de denuncia que se materializará en el poemario Viento del pueblo en él, el tema del amor se funde con la poesía de combate y se supedita al enfoque político-social (“Canción del esposo soldado” ). El amor se hace “cántico”.

Según avanza la guerra la posibilidad de la victoria se aleja y el espectáculo cruento del enfrentamiento fratricida de identifica. En El hombre acecha el tono se atempera ante la brutal realidad de la guerra.

Las últimas vivencias del poeta (la muerte de su hijo, la derrota final del bando republicano) se plasma en su último poemario: Cancionero y romancero de ausencias. En él, aborda los temas más obsesionantes de su mundo lírico: el amor, la vida y la muerte (“sus tres heridas”). El amor y la muerte son los dos grandes ejes, y el vientre de la mujer se convierte en símbolo de vida. La ausencia producida por la cárcel se orienta hacia la relación amorosa y la figura de la esposa. La soledad, del amor vivido desde la cárcel, conlleva desolación y dolor, a pesar de ello, el poeta ve en el amor una fuerza redentora.

Naturaleza y amor son los dos grandes temas poéticos de la poesía de Miguel Hernández. Estos nutren casi la totalidad de su obra.

[597 palabras]

TEMA 5. La vida y la muerte en la poesía de Miguel Hernández

Miguel Hernández es el poeta más importante de su generación y uno de los más importantes del siglo XX. Los temas de la vida y la muerte son recurrentes en la poesía de Miguel Hernández. Evidencian la estrecha relación que existe entre la trayectoria vital del poeta y su creación poética. En concreto con la muerte de sus tres hermanas, su amigo Ramón Sijé y de su primer hijo.

Miguel Hernández escribió numerosas elegías por familiares o amigos muertos. Más que el gusto estético por el relato fúnebre fueron escritas por un profundo sentimiento de amistad. Es célebre su Elegía a su amigo Ramón Sijé.

La mayor parte de los primeros poemas de Miguel Hernández contienen un vitalismo despreocupado. En muchos se rinde homenaje a la naturaleza con un gran júbilo. La “heridas” hernadianas (el amor, la vida y la muerte) comienzan a sentirse en El rayo que no cesa. La vida siempre se presenta amenazada por fuerzas incontrolables y el amor está marcado por un destino sangriento, un anuncio fatalista, una energía que encierra en ocasiones el germen de la destrucción. Amor y muerte se plasman en los símbolos del toro y de la sangre.

Con la guerra, en Viento del pueblo la muerte se convierte en parte de la lucha por la victoria. Pero la solidaridad con los oprimidos y el optimismo de la lucha por la libertad derivan en dolor y pesimismo por la crudeza de la guerra y la pérdida de la esperanza por la victoria. En El hombre acecha los muertos ya no son héroes sino víctimas. La voz poética se torna introspectiva e intimista por la visión de tanto dolor, odio y muerte.

En Cancionero y romancero de ausencias , los últimos poemas de Miguel Hernández, los poemas se oscurecen con el desengaño y la ausencia de todo tras la pérdida de la Guerra Civil y el odio de la postguerra. Pero el ciclo de la vida y la muerte se cierran con la vuelta al amor. Queda la esperanza de que por encima de todo queda el amor y la libertad. Vida y muerte se abrazan en esta obra. La muerte se entiende como germinadora de la nueva vida. La visión de la muerte que nos transmite el poeta alcanza la prolongación del ser en la especie. Se utiliza el cementerio como símbolo de permanencia y constancia de la especie humana.

Vida y muerte son dos temas recurrentes del poeta oriolano por la muerte de familiares y amigos cercanos y por la cruenta experiencia de la guerra. El mundo poético de Miguel Hernández se define como el del amor y la muerte, junto a la vida.

“Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.”

[463 palabras]

TEMA 6. El lenguaje poético de Miguel Hernández

Miguel Hernández es el poeta más importante de su momento y uno de los más importantes del siglo XX. Su lenguaje poético experimenta una serie de cambios de acuerdo con estas cuatro etapas:

En la primera etapa apreciamos un lenguaje próximo al gongorismo creado a partir de elementos pertenecientes al lenguaje del mundo de la naturaleza. En la segunda etapa se mezcla el gongorismo con el lenguaje propio de la expresión de dolor que causa el amor. En la tercera etapa aparece un lenguaje directo y claro de la poesía que tiene como finalidad la libertad de la clase trabajadora. En la cuarta y última etapa el lenguaje propio de la lírica tradicional, sencillo y directo, se corresponde con el dolor, la soledad, el amor y la esperanza. Es utilizado como vehículo de la expresión del sentimiento auténtico.

Una característica fundamental del lenguaje poético de Miguel Hernández es la utilización de una serie de símbolos que aparecen en todas sus etapas creativas. Estos símbolos adquieren diferentes connotaciones en estrecha relación con la evolución de su poesía. Son: huesos, lluvia, luna, rayo, viento y tierra.

Los huesos aparecen en el período bélico como símbolo de la fuerza de las tropas que el autor trata de mantener: “no desfallezcan tus huesos [pueblo]”

La lluvia es una de las metáforas constantes de Miguel Hernández. En la etapa amorosa hace referencia a la pena y dolor que provoca el amor: “Lluviosos ojos que lluviosamente me hacéis penar”.

La luna en la primera etapa significa el paso del tiempo y el ciclo de la vida: “siempre en mudanza, siempre dando vueltas”

El símbolo del rayo aparece en la etapa amorosa. El rayo es siempre el dolor y la pena amorosa: “no cesará este rayo que me habita el corazón”

El toro es un símbolo característico de la poesía de Miguel Hernández. En el primer periodo se asocia con la muerte: “El negro toro, luto articulado”.

El viento es un símbolo que da nombre a una obra, Viento del pueblo, en la etapa bélica representa la fuerza del pueblo y la voz del poeta: “Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran”

La tierra en la última etapa se asocia a la pérdida irreparable del hijo: “La flor nunca cumple un año, y lo cumple bajo tierra”

Además de los símbolos, otras figuras retóricas aparecen en la poesía de Miguel Hernández: la hipérbole (“de no verte estoy viendo que me muero”), la comparación (“como la higuera eres”), la metáfora (“Es tu risa la espada más victoriosa”), la sinestesia (“tiempo amarillo”), la personificación (“Lo que quieren mis ojos y mis dedos, no es lo que me apetece”) y el paralelismo (“Que no es posible el crimen. Que no es posible esto”)

Miguel Hernández ha servido de modelo para muchos poetas y al leer su obra se aprecia a la persona la que brilla por encima de sus textos. La poesía de este gran escritor sintetiza lo peculiar de la juventud: apasionada, emprendedora e idealista. Es un poeta para espíritus jóvenes y combatientes.

[507 palabras]

*Los símbolos tienen más significados de los que aparecen aquí. Se ha puesto solo uno de cada para que no sea demasiado largo.